Juego de Voces: Rivalidad, lágrimas y el desafío entre los hermanos más famosos

Ernesto D’Alessio y Esteban Silvas compartieron los detalles de lo que se vive detrás de cámaras en este reality que ha cautivado a la audiencia dominical.

Juego de voces en el show de la mejor
ENTREVISTAS

El estreno de "Juego de Voces" ha dejado claro que la competencia entre familias no es solo un juego de niños. En una divertida y reveladora visita a la cabina de El Show de La Mejor, Ernesto D’Alessio y Esteban Silvas compartieron los detalles de lo que se vive detrás de cámaras en este reality que ha cautivado a la audiencia dominical.

Uno de los momentos más comentados del primer programa fue la división de los hermanos en equipos contrarios. Esteban Silvas confesó que él y su hermano Walo pasaron un mes estudiando y ensayando duetos a múltiples voces, pensando que competirían juntos, solo para descubrir en la primera junta que estarían en bandos separados.

"Fue impresionante ver a Walo en el escenario haciendo lo que hizo, pero al mismo tiempo sales a rifártela por tu equipo", comentó Esteban, destacando la dualidad de querer que a su hermano le vaya bien, pero desear la victoria propia.

Lágrimas, "favoritismos" y el factor emocional

La charla no estuvo exenta de picardía, pues los invitados bromearon sobre el alto nivel de emotividad en el show. Esteban apodó a los concursantes como "los Victoria Ruffo" por la cantidad de lágrimas derramadas, aunque reconoció que es imposible no quebrarse cuando la producción toca fibras íntimas, como el momento en que pusieron a su madre en pantalla.

Ernesto D’Alessio, por su parte, señaló con humor lo que él considera ciertos "favoritismos" de la producción en la asignación de puntos y canciones. "Nos aplastamos durante todo el programa y al final, con un solo duelo, los números les favorecieron", bromeó Ernesto sobre el inesperado cierre del primer episodio.

Un formato que humaniza al artista

Más allá de la técnica vocal, ambos coincidieron en que el éxito de Juego de Voces radica en su capacidad para mostrar la vulnerabilidad de los artistas. Ver a figuras consagradas llorar o convivir en familia crea un clic emocional único con el público.

Con la conducción de Angélica Vale aportando esa chispa necesaria, el programa promete seguir sorprendiendo con retos que sacan a los cantantes de su zona de confort, obligándolos a interpretar géneros que no dominan. La invitación queda abierta para seguir cada domingo esta batalla de talentos donde, al final del día, el amor de familia es el verdadero protagonista.