En la era del comercio electrónico, recibir paquetes en la puerta de casa se ha vuelto parte de nuestra rutina. Sin embargo, esa caja de cartón que ves como simple basura es, para los delincuentes, una mina de oro de información personal.
Recientemente, expertos en seguridad han alertado sobre el auge de delitos relacionados con la exposición de etiquetas de envío, especialmente en zonas urbanas como la CDMX. Por eso hoy, te explicamos los riesgos y cómo protegerte, ante esta amenaza de fraude.
¿Por qué es un peligro dejar las etiquetas en las envolturas del delivery?
Cada vez que desechas una caja sin desprender la guía de envío, estás dejando a la vista de cualquiera:
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- Nombre completo.
- Dirección exacta (incluyendo número de departamento o piso).
- Número de teléfono.
- Hábitos de consumo (qué compras y con qué frecuencia).
Estos datos son el insumo principal para el robo de identidad y fraudes mucho más sofisticados que ponen en riesgo tu integridad física y patrimonial.
El fraude del “paquete fantasma”: ¿Cómo operan los delincuentes?
Una de las tácticas más alarmantes es el llamado fraude del paquete fantasma, los delincuentes recolectan las etiquetas de las bolsas de paquetería de la basura para obtener los datos de contacto de una víctima.
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Posteriormente, se presentan en el domicilio o llaman por teléfono fingiendo ser repartidores de empresas reconocidas. Utilizan la información de la etiqueta para generar confianza, alegando que hay un "paquete pendiente de entrega" o un "pago por recibir".
Una vez que la víctima baja la guardia, los criminales pueden realizar extorsiones telefónicas o, en el peor de los casos, ingresar por la fuerza a los domicilios al suplantar identidades de mensajería oficial.
Consejos básicos para proteger tu privacidad
No basta con doblar la caja y sacarla al contenedor, para garantizar tu seguridad en envíos, sigue estos pasos:
- Destruye la etiqueta: No solo la rompas, usa un marcador permanente negro para tachar tu nombre, dirección y códigos QR/de barras.
- Usa calor o alcohol: En etiquetas térmicas (las que son brillantes), pasar un encendedor rápido o un poco de alcohol en gel borra la tinta por completo.
- Trituración manual: Si la etiqueta se desprende fácil, córtala en pedazos pequeños antes de tirarla.
- No bajes la guardia con los códigos QR: Estos códigos contienen la misma información (o más) que el texto legible, asegúrate de que queden inutilizables.
La prevención es la mejor herramienta contra la delincuencia organizada, dedicar solo 30 segundos a borrar tus datos personales en paquetes puede ser la diferencia entre una tarde tranquila y convertirte en víctima de un fraude.
